Ensayo contemporáneo hispanoamericano - Ponencia

 (Ponencia para un congreso. No es de esta materia, pero casi)


Revisión de la maternidad como forma de canibalismo en Mamá es un animal negro que va de largo por las alcobas blancas de Esther M. García

En su ensayo The Maternal Body, Clare Hanson hace una exploración sobre cómo se retrata el embarazo desde la segunda mitad del siglo XVIII, hasta inicios del siglo XXI. Hanson (2015) resalta un cambio en la forma que se describe el cuerpo materno, de usar la literatura para enunciar las conjeturas médicas y las creencias sociales a través de las épocas, poniendo de ejemplos a obras como The Young Philosopher de Charlotte Smith, o The Heavenly Twins de Sarah Grand, se transita a una narración enfocada en la subjetividad de las personas que habitan esos cuerpos, así, con obras como The Yellow Wallpaper de Charlotte Perkins Gilman, Spleen de Olivia Moore y The Bell Jar de Sylvia Plath, el cuerpo materno se representa de otras maneras.

            En el siglo XX las autoras empiezan a plasmar las formas en que el tejido social se modifica alrededor del embarazo (ya sea a través del condicionamiento para ser madre o la forma en que la identidad de la persona cambia a raíz de ello), es entonces que el cuerpo materno se vuelve un cuerpo invadido, una cosa engañosa, monstruosa y animalística, arcaica pero vital, algo confinado a los márgenes de la sociedad cuyos intentos de retomar control están destinados a ser fútiles (Hanson, 2015). Es en esta representación del cuerpo materno que se encuentra el poemario de Esther M. García, Mamá es un animal negro que va de largo por las alcobas blancas, que desde la portada utiliza la estatua de Louise Bourgeois, Spider, 2003, para establecer una comparación: la madre como tarántula. El poemario se encuentra dividido en seis partes, cada una explorando diferentes facetas de la maternidad con diversos estilos y ejes temáticos.

La primera parte se titula Tarantismo (Episodios histéricos), en ella se describen casos en las que la maternidad genera emociones que sobrepasan a las mujeres. El término tarantismo se refiere a una enfermedad propagada en la Europa medieval que se caracterizaba por el irresistible impulso de bailar, y supuestamente era causada por el veneno de tarántula (Merriam-Webster, s.f.). Por otro lado, en su ensayo, Hanson (2015) habla sobre la evolución en el término médico ‘histeria’, que inicialmente fue pensado como el desplazamiento del útero dentro del cuerpo, y para el siglo XIX se utilizaba para nombrar la afección que causaba malestar físico y emocional en las mujeres, y era provocada por prácticas femeninas anormales.

De las seis historias que relata, cinco son historias de filicidas, es decir, madres que han matado a sus propios hijos. En su libro Los cautiverios de las mujeres, Marcela Lagarde realiza una antropología femenina; dentro de su investigación discute algunas de las características del fenómeno social de las mujeres filicidas, las cuales son visibles desde el primer poema, La triste historia de Mary Evans. Lagarde (1993), sitúa al filicidio como el extremo de la locura materna, en la que la madre se desprende de sus hijos para recuperar su libertad, tras lo cual la culpa la obliga a someterse al castigo. Esther García refleja esta postura en sus versos “Mary Evans / tu nombre resalta en marcador negro / junto a la palabra filicida / y una mujer con tu cuerpo y cara / baila baila / sobre la virgen sangre” (García, 2017).

De igual manera, según Lagarde (1993), el filicidio es la renuncia de la madre a ser de los otros por sobre cualquier otra circunstancia; mientras tanto, García (2017) escribe: “Se me resbalaron mis hijos de las manos / Doce veces traté de detenerlos / Doce veces recé por no hacerlo / Estaba harta de ellos / Ahora puedo descansar en paz / Ahora / ya nadie me necesita”. Esta sección inicia con la ruptura de la idealización que se tiene sobre las madres, se deja de lado al ángel del hogar para mostrar una maternidad furiosa y visceral. Es importante destacar que las maneras en que se retratan los asesinatos explican las razones por las que estos crímenes suceden, ya sea paternidad ausente, abuso doméstico o infidelidad. Esther García escribe sobre un filicidio que “está ligado a la maternidad vivida en condiciones de opresión patriarcal y de miseria vital” (Lagarde, 1993).

La segunda parte, Taxonomía, comienza con una introducción en la que se cuestiona cómo sucede la clasificación de grupos y conjuntos, y por qué tendrían que ser suficiente para empezar a crear conceptos, así, la introducción termina con la pregunta: “¿Cómo se nombra a una madre?” (García, 2017). Después se encuentran diferentes definiciones de la palabra: “Mamá, Madre, Maman, Mother, Mame: / 1. Femenino. Hembra que ha parido” (García, 2017).  Sin embargo, lo que sigue son cinco descripciones sobre lo que es una madre, hay un contraste al hablar desde una subjetividad externa a la figura materna, es desde la mirada de los hijos que se define a la madre: “Mi madre / fue el primer sauce llorón que conocí” (García, 2017). Es en esta parte que vemos a la madre explícitamente retratada como tarántula.

En la tercera parte, Especies de tarántulas, el poemario toma la forma de registros de hospital, en el que varias mujeres, de quienes se especifica nombre, número de cama y padecimiento, experimentan las consecuencias físicas y psicológicas de complicaciones en el embarazo. Aborto espontáneo, amenaza de aborto, embarazo de alto riesgo, legrado y parto prematuro son algunas de las afecciones que dejan a las narradoras relegadas a las camas de hospital y los procedimientos médicos. Lagarde (1993) comenta que las mujeres son vistas como extensión de la naturaleza, sin embargo, a diferencia del hombre, su cercanía implica que están sometidas a mandatos tanto inexplicables como inapelables. De manera semejante, a lo largo de todo este capítulo es posible ver una angustiante resignación, las mujeres no tienen control sobre sus embarazos y, por lo tanto, sobre sus propios cuerpos, “Mujeres con vidas nuevas / prendidas del pecho, / succionándolo todo, / incluso nuestras vidas. / Las vidas de las otras, las malditas. / Las del vientre flojo, / marchito, jodido” (García, 2017).

En la cuarta parte, Tracy Emin dibuja arañas, utiliza el formato para hacer referencia de imágenes numeradas, únicamente llamadas ‘figuras’, que se enfocan solo en abortos voluntarios. Lagarde (1993) dice que, aunque culturalmente el aborto sea visto como un atentado contra el ser más indefenso, también es la forma en que la mujer puede salirse del dominio de lo natural y apropiarse, incluso solo por un tiempo, de su cuerpo y su identidad. Esto puede verse reflejado cuando García (2017) escribe: “No / La maternidad no es para mí / Iré al hospital / esperaré mi turno junto a otras tantas”. A pesar de la postura de Lagarde, todos los poemas de esta parte llevan consigo tristeza y, en cierta medida, arrepentimiento: “Lloraré y gemiré retractándome / gritando / ¡No, por favor, pare! / Pero mi hijo ya no estará ahí” (García, 2017).

La quinta parte, Madre dice que hay habitaciones cerradas con llave dentro de cada mujer, explora qué es de la maternidad más allá del embarazo, una vez más retomando el punto de vista de las hijas. Las labores reproductivas de la madre van más allá de la procreación, también son responsables de trasmitir las convicciones sociales y, por lo tanto, mantener el orden social, proceso que sucede a través de la domesticación del cuerpo y la subjetividad del niño (Lagarde, 1993). Estas enseñanzas maternas son el tema principal de estos poemas, especialmente sobre sembrar una precaución hacia el despertar sexual y los hombres: “mantén las piernas cerradas / porque el olor a mar y puerto / llegará hasta la nariz de los hombres” (García, 2017). Esta sección concluye con el poema Veo a mi madre a sus cinco años, donde la hija reconoce y simpatiza con la pérdida de la inocencia que se repite en ambas vidas.

Finalmente, la sexta parte, titulada La enllagada (Viacrucis herpético), retoma mitos y figuras religiosas. Desde el título se hace referencia a las llagas de Cristo, emblema de su sufrimiento en la cruz, sirven como una manera de humanizarlo y demostrar su devoción (Oliva, 2025). Por otro lado, un viacrucis es un recorrido realizado por los creyentes como un acto de entrega, con el objetivo de no olvidar la muerte de Cristo (National Geographic, 2025). Así, se utiliza la crucifixión para mostrar el dolor que atraviesa una mujer con herpes, no sólo por el dolor físico de las llagas en su cuerpo, sino también por la vergüenza, que se demuestra en las invocaciones al Christus Pantokrator, juez severo y todopoderoso (Pinard Legry, 2024).

La forma en que Esther García establece la figura de la madre como tarántula incluye una forma explícita de canibalismo: “Noche a noche, día a día, me como un poco de mis hijos” (García, 2017). Así, podría argumentarse que la obra de García demuestra cómo el dolor de una madre la vuelve un ser hostil contra sus propios hijos; sin embargo, hay otros fragmentos que sustentan una lectura más ambigua sobre la naturaleza caníbal de la maternidad: “Algunas tarántulas no dañan a sus crías: / se comen a ellas mismas, / o sacrifican el calor de sus cuerpos / para que diminutos seres las devoren sin piedad” (García, 2017).

La figura del caníbal, desde sus inicios en la América colonial, fue predominantemente feminizada, en el imaginario europeo, los cuerpos femeninos se vuelven un objeto de deseo que, al mismo tiempo, llevan consigo la posibilidad de ser consumido, la caníbal se vuelve un territorio tanto virgen como amenazante (Jáuregui, 2008). En el cuerpo del caníbal quedan plasmadas las inquietudes de que “ese cuerpo deseado y desnudo -que se asoció alegóricamente con América- fuera a su vez un monstruo deseante” (Jáuregui, 2008). Por su parte, el cuerpo materno también ha sido visto con inquietud por su disrupción en el tejido social, pues su forma es mutable y sus límites son indeterminados (Hanson, 2015).

El canibalismo y la maternidad comparten un nivel de imposiciones sociales sobre qué son y desde quién son vistas. Ambas han sido creados y construidos en base a las creencias de personas externas a la identidad indagada, ya sea por los colonizadores europeos, que proyectan su temor al Otro, o por los médicos, que validaron creencias infundadas debido a sus propios sesgos. Ambas nociones han sido puestas en una retórica binarista; la maternidad se fragmenta entre la domesticidad, el propósito más noble de cada mujer, y la psicosis posparto, cuya melancolía o turbación terminaba en delirio o violencia (Hanson, 2015). Por otro lado, el discurso de dominación colonial contrastaba la figura del ‘indio bueno’ con el caníbal, representando a aquellos que aceptaban dócilmente la retórica del conquistador y aquellos que se resistían (Jáuregui, 2008).

Es la ambigüedad entre el caníbal y la madre donde se posiciona el poemario de Esther M. García, que retrata las situaciones más viscerales sobre la maternidad, desde el aborto hasta el disciplinamiento del infante, con las palabras de quienes no llegaron a ser madres y las hijas de quienes sí. La madre como tarántula es un animal que devora, no por el placer de hacerlo, sino como acto desesperado en una situación de la que no encuentra salida. Sin embargo, a lo largo de todo el poemario es posible ver que la madre como tarántula también es un animal devorado, su cuerpo, su mente y su identidad son canibalizadas por sus propios hijos, niños y niñas que crecerán y volverán a reproducir los mismos patrones. Esta dualidad desafía el papel rígido sobre la maternidad o sobre el canibalismo, los límites entre madre e hija, entre víctima y victimario se confunden, lo único claro es el dolor mutuo y las huellas que deja alrededor de una figura: “Digo la palabra / madre / y de mi boca / emerge negra / una tarántula” (García, 2017).

Referencias

García, E. M. (2017). Mamá es un animal negro que va de largo por las alcobas blancas. Universidad Autónoma del Estado de México.

Hanson, C. (2015). The Maternal Body. In D. Hillman & U. Maude (Eds.), The Cambridge Companion to the Body in Literature (pp. 87–100). chapter, Cambridge: Cambridge University Press.  

Jáuregui, C. A. (2008). Canibalia. Iberoamericana Vervuert.

Lagarde, M. (1993). Los cautiverios de las mujeres: madresposas, monjas, putas, presas y locas. Universidad Nacional Autónoma de Mexico.

Merriam-Webster. (s.f). Tarantism. En Merriam-Webster.com dictionary. Recuperado el 13 de mayo de 2025, de https://www.merriam-webster.com/dictionary/tarantism

Oliva, D. (2025). ¿Cuántas fueron las heridas de Jesús y cuándo se convierten en “milagros” (estigmas)? Excélsior. https://www.excelsior.com.mx/expresiones/cuales-son-las-heridas-de-jesus-en-la-biblia/1711960

Qué es el vía crucis y cuáles son sus 14 estaciones. (2025). National Geographic. https://www.nationalgeographicla.com/historia/2024/03/que-es-el-via-crucis-y-cuales-son-sus-14-estaciones



21/09/25

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