Ensayo contemporáneo hispanoamericano - Ensayo 2

(Otro ensayo para justificar otra de mis obsesiones)


 El fanfic

Una vez, en una clase, leímos Ensayos sobre la literatura de Robert Louis Stevenson. En uno de sus capítulos se dedica a nombrar diversos consejos para los jóvenes que desean empezar a escribir; el que más se me quedó grabado fue aquel donde explicaba por qué todo debía empezar con la imitación. “Copien”, decía, “todo lo que consideren bueno, a mano y en papel, prueben cómo es trazar esas palabras, háganlas suyas, aunque no hayan nacido de ustedes”, o algo parecido. Jamás me hubiera esperado un consejo así, siempre me habían dicho que toda creatividad nace de lo único, lo demás no es digno de ser recordado.

No sabría explicar el orden de mis pensamientos, pero eventualmente desemboqué en las siguientes preguntas: ¿de dónde nace, entonces, lo original? ¿y qué es posible hacer con ello? Desde ahí, como suele pasar, llegué a uno de mis temas favoritos: el fanfiction. Al fin y al cabo, ¿qué es un fanfic sino lo que se hace a partir de un original? Utiliza historias, personajes y estilos ajenos, pero no podría decir que los copia, al contrario, su premisa entera radica en querer alterar lo que ya se hizo. Alguien, en algún lugar del mundo, consume algo y desea explorar una posibilidad que no se encuentra en el canon (es decir, lo perteneciente a la historia original). Así nace un fanfic, ¿no es, acaso, una forma de saborear las obras de otros? ¿No es una muestra de la admiración más fuerte?

En sus inicios, el público general hubiera dicho que no, el fanfic era más algo de personas obsesionadas, algo que se hacía en privado y con vergüenza. Todo cambia con una serie de televisión: Star Trek, o Viaje a las estrellas; aquí en Latinoamérica no es tan conocido, pero en Estados Unidos fue toda una revelación. Lo curioso es que su popularidad no sucedió mientras la serie estaba en emisión, es por eso por lo que la serie original solo tiene tres temporadas y 79 episodios, en tres años Star Trek fue cancelada y hasta ahí se pensó que todo había acabado. Sin embargo, conforme el tiempo pasaba, su popularidad no hizo más que crecer hasta alcanzar niveles astronómicos, se crearon fanzines, convenciones y, por supuesto, fanfics. Fueron estas muestras de interés por parte de los fans que Gene Roddenberry utilizaría para convencer a Paramount de financiar sus nuevas ideas, y lo conseguiría, Star Trek: The Motion Picture sería estrenada en 1979.

Me encanta Star Trek justamente por esa parte de su historia, el fanfiction fue uno de los factores más importantes para salvar la franquicia, sin esas historias creadas por y para fans, las décadas de contenido que ha sido creado desde entonces probablemente no existiría. No es posible ignorar el papel que tuvo Star Trek en la popularización del fanfic, ni viceversa; y aun así no puede decirse que todo fue fácil a partir de esa victoria. Si hay algo que caracteriza al fanfiction, a parte de lo que ya he explicado, es una larga historia con la censura.

Una de las razones por las que hubo tanto rechazo hacia el fanfic es por el tema de los derechos de autor (véase: Anne Rice por allá por los noventa). La solución a la que se llegó fue que nadie podía hacer dinero a través del fanfiction, cualquier tipo de venta sería una violación a la propiedad intelectual del creador original. Es por eso por lo que la mayor parte de los fanfics publicados están disponibles de manera gratuita en algún lugar del internet.

La otra razón para su censura fueron las sensibilidades del público general, pero para esto debe pensarse: quién está escribiendo fanfic y sobre qué lo podría querer hacer. Por su propia naturaleza, el fanfiction es una exploración de algo que no está en la obra original, ya sea alterar la historia desde cierto evento, ubicar a los personajes en un universo diferente, unir a varios fandoms o poner a uno o más personajes en otra luz que no se había considerado. ¿Quién va a tomarse la molestia de escribir fanfic si no el que desea ver más allá? ¿Quién sino los transgresores y los peculiares? ¿Quién sino los ignorados y los soñadores? A raíz del fanfiction nace el primer ‘ship’ (que es cuando las historias juntan a dos personajes que pueden o no estar juntos en el canon), e involucra a los dos personajes principales de Star Trek, Kirk y Spock. El ship sería posteriormente titulado ‘k/s’, o ‘spirk’, pero aquellos que empezaron solo le llamarían ‘la premisa’, justamente por el escándalo que era imaginar una relación homosexual en una de las series más importantes del momento. Así empieza el rechazo que el lado conservador de la población tendría con el fanfic, el hecho de que todo pueda ser posible para ellos es algo insultante, demandan regulaciones sobre lo que la gente puede crear o consumir, sin embargo, ¿cómo van a evitar que las limitaciones vayan aumentando? ¿Bajo los estándares de quién surgirían estas prohibiciones? ¿Cuánto tiempo pasaría hasta que todo fanfic sea exactamente igual a lo permitido en la televisión?

Hoy en día sigue habiendo apoyo para estas ideas conservadoras, pero en general el fanfiction es más conocido de lo que ha sido nunca. En las redes sociales (especialmente TikTok y Tumblr), es posible hablar abiertamente del tema, incluso pedir y recibir recomendaciones, esta popularidad trae consigo su propia cadena de problemas (la monetización por parte de terceros o su utilización para entrenar sistemas de inteligencia artificial), pero lo que me llama más la atención es su falta de presencia en el ámbito académico, ni siquiera se le ha concedido un lenguaje para nombrar sus cualidades; esa es la razón por la que este ensayo no obedece el tono serio y exhaustivo de las instituciones respetables, porque yo también puedo decidir cuándo tomarlos en cuenta. Y es que, a consideración mía, el fanfiction es un fenómeno excepcional, tanto por la cantidad de gente que es parte de él, como por lo que significa dentro de nuestro contexto.

Por un lado, está la naturaleza comunal del fanfic, no solo por la apropiación del texto original, aunque eso ya hablaría de una práctica compartida, me refiero más bien a las costumbres de la comunidad. En uno de los sitios más populares, Archive of Our Own, también llamado Ao3, el sistema filtra todos los trabajos a base de etiquetas, ya sea fandoms, ships, personajes, advertencias (violencia, muerte de personajes principales y cosas por el estilo) o cualquier otra característica (algunas de las más populares serían ‘Alternate universe’, ‘Angst’, ‘Fluff’ y ‘Hurt/Comfort’). Cualquier usuario puede inspeccionar conforme a sus preferencias, ya sea por fandom o ship, excluyendo algunas advertencias y procurando unas características en específico. Lo importante no es quién escribe las historias, los usuarios se registran con todo tipo de nombres que no es posible rastrear fuera de Ao3, sino las modificaciones que se le hacen al original. Las ideas son tan comunales que no siempre se sabe de dónde surgieron, nadie podría proclamar exclusividad.

Renunciar a la originalidad implica varias cosas a nivel social, especialmente hoy en día, en la cultura de lucrar con todo lo que sea posible. Escribir fanfics se perfila como un pasatiempo singular, legalmente no es posible ganar dinero a partir de él, los autores no logran un reconocimiento más allá del fandom al que pertenecen. El fanfiction se sostiene como un regalo hacia la comunidad, uno del que no se puede sacar nada más que la satisfacción de ver a personas disfrutando lo que escribes. Quizás el fanfic sea una de las muestras más auténticas del por qué las personas escriben, dejando de lado a las editoriales y los concursos de popularidad, tiene la capacidad de hacer recordar cuánto significa el conmover a quienes deciden ser tus lectores.

Por otro lado, el fanfiction es parte de algo que me gustaría llamar las ‘tragedias posmodernas’. Esto se me ocurrió hablando con una amiga de un fanfic que ella ya había leído, mientras ponía en palabras las emociones que me había generado, le dije algo muy curioso: “tiene un sabor a tragedia griega”. Siento que el fanfiction es la mejor representación de cómo los griegos vivían el teatro hace siglos, al fin y al cabo, se trabajaba con una historia base, el destino de Edipo, por ejemplo, cuyo final el público conocía perfectamente, y aun así iban para verla, una y otra vez. De igual manera, los lectores leen fanfics de las historias que ya conocen, aunque las etiquetas revelen qué se ha alterado, los lectores están dispuestos a ser conmovidos. También veo un posmodernismo, la difusión de los pequeños relatos, una abundancia de hechos que revelan una multiplicidad de experiencias y formas de vivir. Los fanfics son un fenómeno posmodernista, desobedecen a las grandes historias, el canon, para que cada escritor sea libre de plasmar su propio relato. Las tragedias griegas tenían un molde que seguir para ser puestas en escena, no les era posible desviarse de los hechos ya establecidos; las tragedias posmodernas se caracterizan por esa desviación, si cualquiera busca a Edipo en Ao3 (especificando que es el que pertenece a la cultura griega), puede encontrar fanfics que lo sitúan en el mundo moderno, crean un final alternativo en el que evita que Yocasta se suicide o lo emparejan con Creonte de Tebas. Todo es posible porque estos autores escriben para las personas que tampoco se quedan satisfechas con la única posibilidad del canon.

A veces me pregunto qué diría Stevenson del fanfic, quizás diría que es una copia que ha cambiado las palabras de otros, quizás diría que no es una copia, sino la manera más creativa de hacer propio lo ajeno. Quizás solo le decepcione que la gran mayoría de las personas que escriben en Ao3 no se dediquen a la escritura, y la verdad es que comparto ese sentimiento. Algunas de las mejores historias que he leído provienen de autores de los que nunca sabré nada, solo su devoción a la obra de alguien más.



26/05/25

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