Literatura e interdisciplinariedad - Reporte de lectura
(El inicio de otra de mis grandes obsesiones)
Reporte de lectura: Escritos antropófagos
La palabra antropófago nace mucho antes de la llegada
a América, cuando el folklor europeo hablaba de mitos y supersticiones propias
de su cultura. Por otro lado, la palabra caníbal nace con la famosa llegada de
Colón, es propia de América y de lo que establecieron como sus costumbres (y
pecados), sin embargo, también fue algo impuesto, quienes la crearon y la
utilizaron veían desde una mirada externa, para ellos, en su propia autoestima
intercontinental, los ‘otros’ eran los nativos americanos, con sus costumbres
salvajes, pero bien podían ser capaces de la redención. De esta manera, siglos
más tarde, Oswald de Andrade retoma toda esta tradición con su Manifiesto
antropófago, aunque no busca reiterar aquellos dogmas ya establecidos, sino
que, por el contrario, busca la apropiación de aquello que alguna vez fue
impuesto y se autoproclama (a él mismo y, de paso, a todos) como antropófago.
Esencialmente,
Andrade propone la revelación de la colectividad que forma inherentemente al
ser humano, se rebela ante la pretensión de que existen ideas objetivas y
oficiales, pues limitarse a las enseñanzas cristianas colonizadoras sólo puede
detener el dinamismo del mundo. Es por eso por lo que el ser humano consume,
come, chupa, traga, digiere, pero no sólo con un afán erosivo, sino con una
finalidad de apropiarse de lo que primero llegó a él, se convierte en lo que se
haga de ello. Así, Andrade resiste la noción de lo ‘extranjerizante’, no hay
tal cosa, porque eventualmente será devorado, no porque sea peor o mejor de lo
que ya se tiene, sino porque es parte de la naturaleza humana. Sin embargo, es
cierto que hay una pequeña rebeldía en la noción de antropofagia, pues el
simple hecho de igualar las tradiciones europeas con las latinoamericanas ya es
una señal de desafío, en un ciclo de consumo no hay lugar para el prestigio. Desde
el título del manifiesto es significativo el uso de la palabra ‘antropófago’
(en lugar de caníbal, el término propio de América), pues desde el primer
instante se comienza a consumir aquella parte de la tradición europea que se
separó intencionalmente en la llegada a América, aunque bastante haya atribuido
a los mitos que ayudaron a crear la figura del caníbal.
La antropofagia de Andrade
pertenece a las vanguardias brasileñas del siglo XX, y, como tal, cumple con
ciertas características en sus manifestaciones literarias. En este caso se
utiliza un lenguaje sintetizado, despreciando la elocuencia académica para
volver a lo esencial. El uso del habla coloquial refiere al carácter colectivo
que conlleva la antropofagia, buscando así al grupo y a los objetivos comunes.
Finalmente, valdría la pena resaltar aquello que se establece al inicio del texto, pues Andrade empieza con una lógica inequívoca: “Sólo la Antropofagia nos une” (De Andrade, 1994), pero después el texto lleva a una interrogante, “Tupí or not tupí that is the question” (De Andrade, 1994). Así, deja claro que, ante los ojos de Andrade, la cuestión es simple, la antropofagia está presente a todo nuestro alrededor, por lo que la pregunta “Tupí or not tupí” no se vuelve una cuestión de facticidad (semejante a como la figura del caníbal tampoco lo fue realmente), sino una interrogante de identidad. ¿Te ves como un tupí? ¿Puedes admitir tu propia antropofagia? Es ahí donde se marca la línea, en poder aceptar la mirada que te devuelve el espejo.
Referencias
De Andrade,
O. (1994). Escritos antropófagos (A. Laera & G. Aguilar, Trads.). Ediciones
Corregidor.
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