Redacción y composición - Ensayo 4

El impulso de vivir

Recientemente nos pusieron a pensar sobre ser una moneda dentro de una licuadora, de inmediato todos pensamos en qué hacer para sobrevivir, o para morir más rápido, dependiendo del caso, al final resultó que ese ni siquiera era el punto de la pregunta, pero me puso a pensar sobre cómo nuestro primer instinto fue pensar en qué haríamos frente a dicho peligro, no es que racionalizáramos la situación para que todos nos diéramos cuenta que pensar en eso era lo más importante, sino que por puro instinto nos preguntamos: ¿y qué será de nosotros entonces?

Es por eso por lo que me invade la pregunta: ¿realmente decidimos vivir los seres humanos? Y no me refiero a plenamente, ya saben, en el sentido en el que lo diría un romántico, con lágrimas en los ojos y la mirada puesta en el cielo; a lo que me refiero es a las decisiones que tenemos que hacer cada día para simplemente mantenernos vivos. El simple hecho de correr cuando vemos que un auto viene rápido hacia nosotros, o de agarrarnos del pasamanos cuando sentimos que nos vamos a caer, ¿son esas elecciones? No, no creo que lo sean, no consideramos las hacemos conscientemente, pensando en las consecuencias, sino que son acciones que hacemos por mero instinto, algo dentro de nosotros nos grita que estamos en peligro, nuestro cuerpo responde y hasta ahí queda el asunto, las reflexiones son para más tarde.

            Cuando llega el más tarde y uno tiene la oportunidad de pensar, podrían preguntar: ¿no es normal que todos tengamos un deseo de vivir? ¿No es eso algo que nos hace humanos? Y yo respondería que la verdad no es tanto un deseo como un impulso, la mayoría de nosotros no lo analizamos, simplemente preservamos nuestra vida como si fuera una compulsión, es normal, quizás, pero no es algo que nos hace humanos, de hecho creo que es algo que nos recuerda de aquellos tiempos en los que éramos más animales que otra cosa, el instinto de huir del cazador, de protegernos, es el razonamiento lo que nos hace humanos, cuando dejamos atrás los instintos y empezamos a decidir de manera consciente nos convertimos en personas, la búsqueda de la felicidad es probablemente una prueba de ello, pero entonces, ¿acaso el deseo de morir no lo es también?

            Son casi como opuestos que se complementan, sobrevivir sin pensar porque es lo que el instinto exige de nosotros, y apagar nuestro impulso para elegir morir, ya habiendo pensado en las consecuencias de nuestra decisión. Y aún así hay personas que titubean, que permiten que el instinto los baje de la cornisa porque la distancia es tan, pero tan larga, y así se dan cuenta que quizás sí es posible sobrevivir por elección propia; pero realmente espero que no sea necesaria una experiencia así para darse cuenta de que el impulso puede convertirse en deseo, así que, la próxima vez que veas el peligro de frente, ¿dejarás que sea tu instinto o tu decisión la que determine tu destino?

Comentarios

Entradas populares