Redacción y composición - Ensayo 5
La creación viene del caos
Maraña,
enredo, lío, desorden, caos. Estos adjetivos probablemente describen muy bien
el estado de nuestros pensamientos cuando necesitamos crear algo, un ensayo,
por ejemplo. Quizás sea un tema complejo, quizás sea bajo presión, de igual
manera todos hemos pasado por este instante. En este tipo de situaciones en las
que las ideas se amontonan en nuestra cabeza sin orden ni armonía es muy fácil
desesperarse y dejarlo. Sólo los persistentes podrán encontrar eventualmente la
forma de equilibrar sus pensamientos y crear algo que logre funcionar.
Todo
inicia con una idea, una hipótesis, una premisa, una vez establecida, la chispa
se enciende. Nuestra mente se ilumina y decenas de bosquejos empiezan a surgir.
La manera de abordarlo, qué añadir, qué quitar, frases, opiniones, creencias,
todo llega a nuestro cerebro en desorden. Lo primero sería escoger una
perspectiva y apegarse a ella, filtrar lo demás hasta llegar a otras ideas que
podamos explorar sin alejarse de aquello que escogimos como eje central. Sólo
entonces podemos iniciar.
Para
poder seguir, lo primero que necesitamos es calma y claridad. Un inicio
atractivo es lo mejor, después todo el primer párrafo debe dejar claro qué es
lo que contiene el ensayo, qué es lo que queremos decir. Las ideas que obedecen
a la principal se tratarán en los párrafos que siguen, excepto en el final. De
manera precisa y simple pueden evitarse grandes confusiones. En el párrafo que
termina todo se resaltan los temas más importantes y, sobre todo, decimos que
nuestra postura no ha cambiado; terminamos de escribir, pero no con el texto
todavía.
No
muchos hablan del después, de lo mucho que importa. Y es que al terminar se
vuelve a leer lo que ya hemos hecho. Si nos hemos contradicho, corregimos, si
algo no queda claro, corregimos, si lo hemos repetido, corregimos. Comenzamos
en medio, seguimos con el final y terminamos con el principio, porque sólo
conociendo el reto podemos enfocarnos en el núcleo de nuestro texto. Los
errores vienen de forma natural, para mejorar sólo podemos crear, errar y
enmendar.
Es
muy importante aclarar que no creamos a pesar del caos de nuestra mente,
creamos gracias a él. No sólo necesitamos saber cómo construir un texto, sino
tener la tenacidad para superar la confusión y la frustración. Cada paso es
esencial, la introducción, el desarrollo, la conclusión, todos necesitan
diferentes métodos. E incluso después de poner el punto final es necesario
tomarse el tiempo de releer de reflexionar, de corregir. Quizás la maraña de
ideas pueda parecer insuperable, pero sólo hace falta un pequeño hilo para
convertirla en el eje de nuestro ingenio.
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